Busco emociones contándoles mis historias, las que me cuentan y las que imagino.

27 julio, 2010

"Hasta que lo Pierdes" V

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...   Debes estar pensando que sólo estoy molesta porque te encontré muy cariñoso con Thalía en cafeta, pero esto es mucho más que eso. Mira, Gonzalo Fernández. Seré sincera. Tú me has hecho sentir que hay en mí mucho para dar, eso lo sabes más que bien; pero las cosas ya llegaron a su límite y a estas alturas ya sabrás lo qué te voy a decir.

Gonzalo la miraba quieto, muy calculador, midiendo cada gesto y palabra lanzada por Luisiana.

"Hasta que lo Pierdes" IV

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Cuando Luisiana despertó de noche en su cuarto, observó su rostro frente al espejo, sin maquillaje, ojeroso y triste. Fiel retrato de su estado de ánimo. Se recostó en la cama y fue en ese momento que sintió la ausencia de Gonzalo. No que lo extrañaba o que lo necesitaba, porque no deseaba tenerlo a su lado, pero sintió que era muy diferente andar sin él, que se había acostumbrado a tenerlo siempre cerca.

"Hasta que lo Pierdes" III

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Luisiana, en cafetería, no derramó lágrimas después del abrazo de Gonzalo. En sus brazos no se sentía la misma niña, pequeña, mimada de siempre; sintió cierta aversión por él. Internamente lloró de imaginar que de un arranque esa discusión definiera la separación. Permaneció quieta ante el apretón de Gonzalo, con la mirada seca, sin amor. No le calmó el mal ánimo ni le correspondió. Decidió no seguir reclamándole cansada de los mismos líos que se fue sin decir más e irse sin dirigir palabra ni a Gonzalo ni a Thalía ni a sus amigas, a nadie. Se marchó con la mente aturdida, muy confundida con sus sentimientos.

"Hasta que lo Pierdes" II

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Gonzalo volaba con el masaje hasta el momento en que Thalía le mencionó en voz baja: «Ahí viene tu enamorada».

Luisiana no se conocía formalmente con Thalía, pero sabía, como todos, que algo quería con su enamorado. Gonzalo reaccionó mentalmente ensayando que decirle sobre la noche anterior, mas su cuerpo padeció inerte en la silla con la cabeza gacha y los brazos cruzados. Luisiana, que no es de hacer escándalos, no dirigió palabra alguna hacia Thalía, que se retiraba donde sus amigas, muda pero sin huir; siempre dispuesta a enfrentar cualquier arranque que pudiese tener Luisiana en su contra.

"Hasta que lo Pierdes" I

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Desnudo al amanecer, su cuerpo yacía desparramado en un hotel no muy lujoso. La cabeza de Gonzalo resonaba al sonido musical de la noche anterior. A su lado, una joven mujer, extenuada y satisfecha con la faena sexual. No recordaba su nombre, ni se esforzó por saberlo. A instantes de levantarse, recordó que no estaba en casa. Tomó el teléfono móvil, dos llamadas  y asunto resuelto: para todos, él estuvo en la casa de su mejor amigo, Mario.